Doble Magnum Vermut Original Gin Fusión
Contenido: 3 Litros - 15% vol
CONÓCELO
Una receta de los abuelos: añadir unas gotas de ginebra al vermut. Picofino la ha reinventado. Partiendo de una base de vino macerada con hierbas y botánicos. Sustituyen el alcohol de cereal o vínico que se le añade al vermut por nuestra Picofino Original Gin para alcanzar los 15º. ¿El resultado? El sabor de la ginebra se funde creando un vermut redondo, con infinitos matices y con una personalidad exclusiva. Pruébalo y descubre un antes y un después en tus preferencias “vermutísticas”.
Un vermut redondo, con infinitos matices y una personalidad exclusiva.
CATA
La forma diferente de elaboración le da una personalidad a este vermut muy marcada.
En nariz es muy complejo. Se descubre un licor suave, con notas dulces y cítricas, vainilla, anís y canela, incluso recordando a los antiguos caramelos de cola. La ginebra le da el toque elegante y el alcohol es muy suave al olfato. El dulzor de la canela y el anís inicial conviven perfectamente con el final amargo del ajenjo, que se redondea con la complejidad de la ginebra, creando un paso muy aromático y suave. Destacar la armonía entre la intensidad del amargo y el dulzor, lo más difícil de conseguir en un vermut. Color vino muy oscuro, casi negro, con visos dorados.
PERFECT SERVE
Servir frío en vaso corto o copa de vino, con grandes piedras de hielo y un twist cítrico (mejor pomelo o, en su defecto, naranja).
Al gusto se pueden añadir aceitunas sin relleno.
Sobre el productor
Picofino
UNA BONITA HISTORIA CLANDESTINA...
El proyecto Picofino tarda casi 10 años en coger forma y ver la luz. Todo nace en Albuerne, un pequeño pueblo de la costa cantábrica asturiana (tan pequeño que no tiene bar), donde un amante de los destilados, al que algunos le decían picofino, buscaba crear una ginebra completamente única, de forma artesanal, haciendo decenas de pruebas en pequeños lotes que regalaba a sus amigos.
Con la ayuda de un amigo destilador orensano y un viejo alambique portugués de cobre artesanal, durante 8 años, lanzó una ginebra distinta anualmente que recogía lo mejor del año anterior y que se presentaba en una fiesta veraniega en su casa para que la degustasen sus amigos, muchos de ellos restauradores, barmans, cocteleros y, casi todos, picofinos compulsivos. Todos coincidían: cada año mejoraba la ginebra.
La llamó Mio Gin (es decir, era “su gin”). Producía aproximadamente 100 botellas numeradas al año de forma completamente artesanal y clandestina para compartir gratuitamente con los suyos.