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Mini Crema de Ginebra con Trufa Negra

Mini Crema de Ginebra con Trufa Negra

Picofino

Contenido: 20 cl - 17% vol

CONÓCELA

Seguro que si eres un buen picofino el paladar te habrá palpitado al imaginar el toque que le puede dar la trufa negra a una crema de ginebra Picofino Original Gin. La buena noticia es que puedes mantener las expectativas muy elevadas. Es algo completamente nuevo, sofisticado y sorprendente.

Una explosión de aromas en una crema afinada con ginebra Picofino Original Gin, toques de canela y con un ingrediente único en el mundo: la trufa negra.

Algo completamente nuevo, sofisticado y sorprendente.


CATA

Sorprendente y equilibrada

Es tan especial que, al tratarse de una crema de ginebra con un toque de trufa negra destilada y canela de Ceilán, se inaugura una nu va categoría dentro de las cremas que conocemos hasta el momento. En nariz, la trufa nos trae los recuerdos de hongos, tierra y humedad, un fondo de alcohol suave y aromático, provocado por la ginebra y un ligero aroma lácteo. Al llevarlo a la boca va desapareciendo el sabor a trufa, dejando lugar al cacao, la vainilla y la canela y, al final, aparecen los tonos cítricos y complejos que nos da la ginebra. Es una crema muy untuosa y cremosa de color pardo.


PERFECT SERVE

Con hielo. Mantener fría la crema y servir en vaso old fashioned o bajo con una piedra grande de hielo y un pequeño twist de cítrico (mejor pomelo o naranja).

Sin hielo. Mantener muy fría la crema y servir en copa pompadour o catavinos, con un pequeño  twist de cítrico (mejor pomelo o naranja) y, si te vienes arriba, con un rayadito de trufa negra

Sobre el productor

Picofino

UNA BONITA HISTORIA CLANDESTINA...

El proyecto Picofino tarda casi 10 años en coger forma y ver la luz. Todo nace en Albuerne, un pequeño pueblo de la costa cantábrica asturiana (tan pequeño que no tiene bar), donde un amante de los destilados, al que algunos le decían picofino, buscaba crear una ginebra completamente única, de forma artesanal, haciendo decenas de pruebas en pequeños lotes que regalaba a sus amigos.

Con la ayuda de un amigo destilador orensano y un viejo alambique portugués de cobre artesanal, durante 8 años, lanzó una ginebra distinta anualmente que recogía lo mejor del año anterior y que se presentaba en una fiesta veraniega en su casa para que la degustasen sus amigos, muchos de ellos restauradores, barmans, cocteleros y, casi todos, picofinos compulsivos. Todos coincidían: cada año mejoraba la ginebra.

La llamó Mio Gin (es decir, era “su gin”). Producía aproximadamente 100 botellas numeradas al año de forma completamente artesanal y clandestina para compartir gratuitamente con los suyos.

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