Rollo de Bonito - 420 gr
8,20 €
Impuestos incluidos
Contenido: 420 gr
INGREDIENTES:
Bonito del norte (Thunnus alalunga) (43%), cebolla, jamón, pimientos del piquillo, huevo en polvo, tomate, aceite de oliva, vino blanco (contiene sulfitos), harina de trigo (gluten), ajo y sal.
Bonito del norte (Thunnus alalunga) (43%), cebolla, jamón, pimientos del piquillo, huevo en polvo, tomate, aceite de oliva, vino blanco (contiene sulfitos), harina de trigo (gluten), ajo y sal.
INFORMACIÓN NUTRICIONAL:
valor medio por 100 g de producto
Valor energético: 905kJ / 218 kcal
Grasas (de las cuales): 16 g
Saturadas: 2,5 g
Hidratos de carbono (de los cuales): 3,9 g
Azúcares: 0,7 g
Fibra: 1,1 g
Proteínas: 14 g
Sal: 1 g
valor medio por 100 g de producto
Valor energético: 905kJ / 218 kcal
Grasas (de las cuales): 16 g
Saturadas: 2,5 g
Hidratos de carbono (de los cuales): 3,9 g
Azúcares: 0,7 g
Fibra: 1,1 g
Proteínas: 14 g
Sal: 1 g
Sobre el productor
Agromar
Agromar con sus más de 50 años de experiencia te sigue ofreciendo la mejor calidad en productos en conserva y precocinados. La historia de nuestra empresa se remonta al año 1948, cuando el gijonés Armando Barrio Mata tuvo la original idea de envasar las huevas de los oricios, por entonces muy abundantes en los pedreros y playas asturianas.
Destinado inicialmente al consumo familiar y empleado como regalo, el singular producto no tardó en apuntar unas posibilidades comerciales que Armando supo ver y desarrollar.
En aquellos años eran muchas las pequeñas conserveras artesanales diseminadas por toda la costa cantábrica, como la que su padre regentó allá por 1920. El mismo Armando fabricaba y comercializaba salazones de pescado, quizá la más artesanal de las conservas.
Es él quien finalmente registra la marca en 1968 y quien 21 años después propicia el nacimiento de lo que hoy conocemos como CONSERVAS AGROMAR, una sociedad Anónima joven e innovadora.
Destinado inicialmente al consumo familiar y empleado como regalo, el singular producto no tardó en apuntar unas posibilidades comerciales que Armando supo ver y desarrollar.
En aquellos años eran muchas las pequeñas conserveras artesanales diseminadas por toda la costa cantábrica, como la que su padre regentó allá por 1920. El mismo Armando fabricaba y comercializaba salazones de pescado, quizá la más artesanal de las conservas.
Es él quien finalmente registra la marca en 1968 y quien 21 años después propicia el nacimiento de lo que hoy conocemos como CONSERVAS AGROMAR, una sociedad Anónima joven e innovadora.